¿Y no es acaso su existir una quimera? Todo lo que no tiene es sencillo de alcanzar, su solución se basa en tapiar los ojos y tolerar que todo se desmorone eternamente entre lo real y lo que no, la ficción de un deseo...

Thursday, December 29

Es curioso, siempre alardeo de todo lo que detesto al ser humano, y, sin embargo, me enamoro todos los días de todas las personas. Me enamoro de las bonitas y las feas, de sus narices colosales y sus risas enfermas, de sus cicatrices, sus llantos, sus extraordinarias facciones, sus manos frías, e incluso de las calientes; que parecen hierro fundido al tocarme la piel. El conjunto de sus elementos. Me enamoro de la gente que invierte su tiempo conmigo, tarde o temprano. Y me hace tan feliz decirlo, es increíble. Me veo obligada a compartir el hecho de que todo el mundo me parece hermoso, a pesar de ser humano.

https://www.youtube.com/watch?v=WUOtCLOXgm8


Saturday, December 10

Gesprach mit dem Meer.

Te encantaría conocerle, descubrir como me mira con los ocelos llenos de bonitas intenciones. Me acaricia suave la tez, nunca del mismo modo que tu lo hacías, sin embargo, es celestial verle idealizar mis poros.
Me hace feliz, en lo posible, aunque gruña, o grite, o deserte de lo inevitablemente humano. Me busca tierno y no renuncia de mi cama hasta no contemplarme sonreír. Empleamos infinitas horas, tendidos sobre la tela añil, simplemente haciéndonos cuestiones estúpidas o gozando del cálido silencio. 
Es como un sueño.
En ocasiones, le miro y advierto que todos deberíamos aprender de él, pues no busca los confortables caminos, se trata de un ser insaciable, repleto de racionalidad y constituido de bondad. Desconozco si algo tiene que ver con su educación cristiana, pero tolera incluso los momentos en los que blasfemo sobre dios. Tampoco consume drogas, o al menos, no tanto como el resto. O como tu.
Es tan inteligente; te gustaría verle platicar sobre todo lo que le apasiona, sobre lo que aún desconoce pero conocerá, sobre mí. Musita dulcemente sobre mi oído, con tantos e increíbles términos que nunca antes había escuchado, adjetivos que siempre se habían vislumbrado sumamente remotos... Y me hace experimentarlos, transformándome en algo que jamás concebí alcanzaría.
Se angustia por mi falta inmedible de autoestima, y se escinde en dos la piel, entregándome sus imperfecciones como muestra de comprensión.
Me hace soñar.
No es un músico, ni un poeta, ni un alma fracturada, ni una desgracia o una genialidad. No es nada que él no desee ser. Es doblemente humano. Y, sin embargo, realiza tantas muchas cosas bien...
Desearías tratarle sabiendo que estoy viva, en este preciso momento, mientras me besa los lunares. Es agudo, comenta que no se detendrá nunca aunque el frío invernal se lleve mis pecas. Y con él las horas. Acaricio sus labios con mis labios y siento que podría emplear incalculables horas, si solamente advirtieses su fragancia de relente otoñal, cobriza, aunque él sea verano hasta los vértices.
Te encantaría porque me llama Blancanieves cada setenta y dos horas y le fascina cuando me engalano en el abrigo rojo para salir a bailar, porque es noble, porque le hablo de ti y no le incomoda. Por qué no se dónde estás.
Me río cada minuto, cada segundo, de su entrañable necedad, y adoro el fulgor de confusión en su faz. Es realmente una criatura bella, de claros ojos y manos níveas e infinitas, a la que le sienta formidable rasurarse el cabello al uno. Continua relumbrando con el sol, encubriéndose en el trigal.



Pero es él aún más insignificante que yo, con sus diminutos fallos, sus manías ridículas, sus ambiciones humanas, que tanto desprecio. 
Y yo no busco soñar, ansío vivir, gozar del presente como si el pecho me fuese a estallar, y brotasen petunias en vez de costillas o fuegos de colores en lugar de un corazón. Pensar en las flores amarillas o el mar indómito golpeando las rocas y saber que estoy inundada hasta los cantos de férreo vigor. Gritar. Hacerlo jodidamente firme.
Tengo miedo de no volver a sentir. Pavor por no descubrir la química que nos anexa en otros ojos que no sean los tuyos...
Ojalá conocieses al alma que me ha restituido de ganas de llorar. Comprender que no eres tú, pero que, al menos, he vuelto a soñar.
Y con eso voy tirando.

https://www.youtube.com/watch?v=NFyOt__GxF0

Tuesday, December 6

SEGUNDA PARTE.

Estaba todo vacío,
el frío infinito, 
el fin del estío,
la capa de hielo. 
Te dije bajito
si lo deseas me quito;
mi elemento granito.
Lo vimos romper, 
guitarras al cielo, 
perjurar en hebreo, 
planear con Morfeo, 
volver a ser mujer... 
Otra vez. 
El campo roido, 
limpio sonido, 
en el predio perdido, 
sin temor a perder. 
Te escupo lo cierto, 
te tornas honesto 
y me olvido de él. 
Pero no te espero, 
no cuento los tiempos, 
no poseo dinero 
ni cosas que hacer. 
Lo que veo, lo bebo 
y paro en el medio 
para sentirme bien. 
Recuerdo el momento, 
todo lo recuerdo, 
breves los besos, 
duradero el saber 
que ahora estás muerto 
y lo estoy yo también. 
Al viento me enfrento, 
condenado yermo 
este campo se ha vuelto. 
Con él yo me tuerzo 
al puto momento, 
cuando te recuerdo, 
todo lo recuerdo, 
de negro cabello 
el porvenir incierto, 
que aun no recuerdo, 
pero lo haré.
Ahora que estás tan lejos, 
apenas te recuerdo, 
pero rastreo tus besos 
con trajín y deseo 
en mi memoria y voz. 
Busco tu tacto, 
de gélido azulejo, 
más casto que el hielo de mi corazón...
Recuerdo la vez que te rogaba,
una y otra vez, 
ámame unas horas 
aunque no nos volvamos a ver.
Recuerdo entonar canciones
que no recordaba conocer, 
contar imposibles estrellas fugaces
al amanecer.
Mirarte a los ojos, 
desenmascarar y sorprender, 
pues eran explosivos brotando de tu piel.
Susurraba idiomas desconocidos, 
te bordaba los labios
con los hilos tan finos de mi perecer.
Hablaba una lengua que sentia arder,
y todas las praderas, 
herrumbrosas maderas, 
mugrientas canteras
vislumbraban sobre mis caderas manos crecer...
Volver a nacer.

Tuesday, November 22

05:45 19/11/16

Dónde estás cuando el viento mece las hojas. Dónde estás cuando el viento mueve mi pelo y crea esa horrible música que sólo tu entenderías, la sibilancia tersa cuando acaricia las copas, el roce de una rama con su compañera, el ulular sereno del paso por una cobertura seca y desgastada.
Habríamos creado una melodía de este momento, y sería las más triste o la más libre de los tiempos.
Sólo tu comprenderías mis trazos, y frenarías aquí, donde yo freno, en este instante, para ver crecer el elegante movimiento, el despertar, la onda suave pero perfecta. El tic-tac de mis pasos sin el tic-tac de los tuyos. Me estanco debajo del árbol ya marrón, corrompido por el relente que me inunda, y elevo la mirada para escuchar la danza a la que no fui invitada, cubierta por una espesa y redonda luna anunciando que no son mas de las seis.
Es una madrugada mustía y rota, como mis costras mentales, mis vivencias, las de la vidriera estelar.
Todo el mundo, el resto de un resto, que no lleva tu nombre, ni tus ojos vivos o la mente hambrienta, pensaría que algo malo me sucede, algo mental que me insta a deambular en la negrura y observar el viraje de la vida. Siento caer la noche como un cuerpo enorme sobre mi. Tu me sonreirías, me darías la mano, me besarías el cabello cuando disfrutase de la asfixiante calma en mis hombros, justo debajo del arbusto, con las lágrimas ya en los pies.
Disfrutarías, sin una palabra, de la quietud del otoño, que ahora se muestra feroz, igual que yo disfruté de una primavera de dulces sabores al paladar, llena de paisajes violentos e indescriptibles; con el verde de tus ojos o los pastos infinitos, con el azul de tus camisas o los ríos bravos, con el rojo de tus desgastados labios o las tardes desde el balcón.
Y ante tu ausencia y la presencia de todos estos condicionales; busco, con escasa desesperación, unos labios que jamas me besarían el cabello, ni crearían ritmos con mi hálito, ni se empaparían de este taciturno vapor, pero que sí me harían sentir viva. Aunque no.
A este hermano de verde sombrero y mástil corpóreo y a mí ¿nos sobran copas o recuerdos?

Sunday, November 13

The wall between us has nothing to do with the 8000 km that are actually between us.

- Weeeell, you have plans tomorrow?
- You as only Alicia...?
He laughs.
- No? Is that not okay to have a beer just the two of us?
- Oh, no, it's okay. I like beer, don't care about the company. -She tries not to show that she is concerned about it and starts playing with her phone while laughing.
- Don't care about the company...
- Yes...
- You'll have a beer with anyone? I mean, are you that desperate?
- Of course! And it's not about being desperate at all... Well, wait, do you mean desperate for drinking or desperate for company? -She's forcing her neurons to work as fast as they can...
- For company.
- Won't you have a beer with anyone? Meeting new people is exciting!
- Meeting new people is exciting, yes... But people that I know I don't really see eye to eye with... Probably would turn that down.
- Yeah, okay, but I don't really think about that, you just focus on the bad part about meeting someone... New people tell you new stories and show you new points of view... Whatever. -Seems to be trying to end the conversation.
- Let me explain; if a couple of my teammates, not going to name who, texted me and said: "Chris, let's go grab a beer" and I know already what that person is all about and I don't really like what they stand for, I'd probably say no.
She smiles.
- If you already know this person, then is not new...
- Yeah, but that's what I'm trying to say: new people, yes, people that I don't see eye to eye probably will say no...
- You brought the dontseeeyetoeye people to the conversation! I didn't, I was talking about new people all the time. -She does a fingergun and stays in silence.
He laughs and declares "Never mind..."

Language barrier is a figurative phrase used primarily to indicate the difficulties faced when communicating with others while speaking multiple languages.

Meeting you and Nicola made her think about how crazy she is. As long as she does not understand men in her mother language, is she trying to understand you? Must be nuts.




Monday, October 24

Eso que me atrae de ti no sé lo que es,
no sé lo que tienes, pero quiero que me des,
es inevitable, tu figura me llama,
luces sana, tu dulce mirada me reclama.
Quiero conocerte a fondo,
contarte las cosas que me ponen cachondo,
besarte como un adolescente ardiente,
quiero hincarle el diente a tu culo redondo.
Sexo en la primera mirada,
era el postre que se adivinaba,
yo te di lo mejor de mí,
tú te esforzabas en que se te notara,
que yo te molaba, está decidido,
hoy te abres para mí, quieres sexo conmigo,
y yo bendigo mi suerte, qué fuerte,
consigo que me lleves a tu piso contigo,
y voy a verte desnuda, y a comerte cruda,
a gozar tu arte, a mojarte, a probar todas tus texturas,
a compartir locuras, posturas, torturas duras,
tu boca es la droga más pura,
siento el lento movimiento de tu lengua recorriendo mi clavícula.
Drogao' por el deseo sexual,
dulce mujer super sensual.
Sentí que era calor, no cuerpo,
tan caliente y tan contento,
embriagadas mis pupilas de ti,
en tus bragas mojadas mis dedos metí, feliz
sentí los vapores de tu cuerpo, en mi nariz,
y seguí con esa pierna,
espeleología, en una entrepierna que me acogía,
celebrando el día, de las puertas abiertas.
Sí nena, estás en manos expertas,
no, no sabes bien lo bien que sabes,
tú haces fantasías realidad,
vamos a unir nuestras dos mitades,
mitad y mitad, mitad y mitad...




Eso que me atrae de ti ya sé lo que es,
o es que no te ves, tu eres bonita de cabeza a pies. 
Tú eres Afrodita llena de poder,
quiero darte lo que necesitas, voy a recorrer,
todo tu perímetro, centímetro a centímetro,
voy a decírtelo, es tan de mi gusto
este género, tienes lo que busco,
justo lo que quiero yo, ya vamos a cabalgar,
no te impacientes, quiero ver tu habitación,
otro ambiente ¿es la ventilación o la calefacción?
Te hago una revelación; estoy muy caliente,
lo tuyo no se enfría, yo lo pongo a tono,
tengo buena puntería mientras te lo como,
acciono, fricciono, succiono con alegría,
esta coreografía confecciono.
Tu cuerpo es el sueño de algún dios
de algún mundo lejano aún, 
te hago esta pequeña observación,
antes de ponerme el condón 
y empezar con el pum..
pum, pum, ca, pum, pum,
pum, pum, ca, pum, pum,
pum, pum, ca, pum, pum,
pum... ¡Qué maravilla!
No hidráulico, sí mágico,
sí rítmico, íntimo, idílico,
no rígido, ni insípido,
sí físico, sí animal y acrobático,
pienso mientras te agachas:
¿Por qué lo llaman el perrito si es a gatas?
Tú eres la leona, yo me siento el rey,
más bien un buey empujando una vaca.
¡Hey! Sondeo el bombeo
y compruebo que golpeo al tempo de tus jadeos,
me entrego, accedo al juego, va,
méteme un dedo, enséñame esos trucos nuevos.
Voy a estallar, esto está ya, 
no hay vuelta atrás, vamos pa'ya,
juntos en la misma explosión sexual,
se oye ya la orquesta que anuncia el final...
Éxtasis, viaje astral, segundos de muerte,
un dios lejano se acerca y sonríe al verte,
dos cuerpos caen rendidos sobre el colchón,
y en aquel silencio todavía en trance...
Semidormido, me quedé en aquella almohada,
soñaba que te masturbaba,
y la verdad, que no tengo dónde ir,
nena, puede que me quede a dormir, 
porque no sabes bien lo bien que sabes,
tú haces fantasías realidad,
vamos a unir nuestras dos mitades,
mitad y mitad, mitad y mitad...



Javier Ibarra.

Thursday, October 20

Estoy bien, gracias por no preguntar.

La nieve de tus párpados aun me roza la tez. Formas parte de mi patrimonio corrompido, de mi ser, y de nada valdrán las insignificantes luchas que amenazan al temor o a las feas costumbres, a las que oigo reir sarcasticamente ante el eco de la voz superación. Porque seguirás, para siempre, anclada en mi piel.

En multitud de ocasiones he creído, o afirmado mejor, que mis pensamientos son aquellos que avasallan las mentes de los que un día deciden quitarse la vida. Un repiqueteo constante de cuestiones ilimitadas, se despiertan contigo al llegar la mañana y conforman tristemente tus abrazos diarios, pues llevan a preguntarte si esa es la muestra de cariño que te ofrece la vida, el razocinio.
No es fácil asumir la verdad sobre tu comportamiento, no son fáciles los diagnósticos, el movimiento que realizó tu madre para llevarse las manos a la cabeza,  tu padre cabizbajo apagando la mirada musical que antes os unía, tus compañeros arrancándote en cada trágico despertar las ponzoñosas sabanas de encima, es complicado saber que tu mundo al completo esta en su interior. Esperas que termine pronto, confías tanto en ese poder de convicción que, sin embargo, desconoces que es ahora el hálito de tu vida. Se eterniza el mundo entre tus hombros, recuerdas la velocidad del pasado, la ligereza de un planeta que te abria celestialmente sus puertas, el paso de la ingravidez a la ataxia, pues actualmente apenas puedes arrastrar los pies para alcanzarte, a ti misma. Los meses se acumulan en un edredón cubierto de sudor, y sabes que la mejoría no esta por llegar. Todo tu mundo a cámara lenta. Atrapada entre las costuras que un día te oyeron gemir, tornas tu cuerpo en otra dirección, ¿quizás deseando que la veleta de tu vida se mueva contigo? Pero hay un peso anclado en los tarsos de tus párpados y este hunde tu cuerpo hasta avernos aun no descubiertos. A menudo, escuchas en tu mente el rezo ligero, sordo, casi visceral, para que alguien te devuelva las ganas de comer. Aquellas nimiedades que elevaban las comisuras de tus labios y se mecían en tus pestañas, ya no levantan ni la mas mínima de tus pasiones. Despiertas bañada en interrogantes sobre cómo o para qué continuar intentándolo si el todo y la nada han dejado de merecer motivación. Nada requiere tu sonrisa. Todo está roto. Tampoco posees tiempo para alimentarte, para desear o si quiera llorar, suplido por el infinito camino del sofá a la cama, de la cama al sofá, lento, grácil, infinito. Llevas meses creyendo que se trata simplemente de un mal día, que se hizo eterno, dejo de girar, y la tuerca, el engranaje, tornará a mejores tiempos; porque mereces el mal, el castigo, pero no la sentencia de dios. Interminable, como un grillete que te ancora al infierno terrenal. La misma triste cancion que disminuye tu ánimo atascada en el repeat, en un atisbo de masoquismo justificado, porque ya nada puede ir a peor, un continuo patológico de desastrosos hechos que simplemente no puede desaparecer. La anhedonia, la culpabilidad, la disergia o la incapacidad. Te preguntas, cómo, siendo el principal motivo del ser humano el sentirse amado, podría sucederte a ti, incapaz de querer tus propios bordes. Quién elegiría caminar contigo cuando demoras horas infinitas para tomar la ruta, y una vez vivida, berrea en ti la eterna cuestión sobre si fue lo correcto. Estoy harta de fingir, hastiada del tiempo, del ser humano, de poseer sólo el recuerdo de una mirada que nunca mas me besará las cuencas. Cansada de sobrevivir.

Hasta que de repente, en un espasmo dinámico, alzas tu cuerpo en busca del mundo exterior. Lo denominan alegría patológica, porque el cambio de piel es injustificado y fugaz; ansias volar, reír, y disfrutas cada nimiedad como si el mundo entero diese vueltas a su alrededor, y el entorno, que antes se preocupó desmesuradamente por tus llantos secos, ríe ahora contigo.
Eres una montaña rusa de explosivos, lo que nada entre tus vértices se adapta a la transformación alterna de tu alma, la metamorfosis de Ovidio hecha carne. Te ves repleta de todo; alguien que te agarre las nalgas y te susurre, dinero suficiente y la inteligencia precisa como para no saltar al precipicio, que antes se imaginaba inefablemente oscuro. Mirarte al espejo y sonreír. La plenitud, la satisfacción y el climax. Llorar con el beso de una madre a su más preciado apéndice. Es una nube. Es un día soleado todos los días. Y por las noches fantasear con el cronómetro a cero. Besar sin miedo. Besar con ganas. Enamorarte de una, de dos, de tres almas, e idealizarlas hasta vomitar. Viajar es nutrientre, con sus inmensos parajes, las nuevas caras, las conversaciones absurdas en la carretera, preguntas inmortales que nunca te atreviste a realizar, ver el Sol nacer en cada una de sus perspectivas, el mar desde lejos, o desde sus adentros. Llora por reír. Y piensas: "Ojalá nunca se acabe este abril".

No es fácil asumir la verdad sobre tu comportamiento, no son fáciles los diagnósticos, el movimiento que realizó tu madre para llevarse las manos a la cabeza,  tu padre cabizbajo apagando la mirada musical que antes os unía, tus compañeros arrancándote en cada trágico despertar las ponzoñosas sabanas de encima, es complicado saber que tu mundo al completo esta en su interior. Esperas que termine pronto, confías tanto en ese poder de convicción que, sin embargo, desconoces que es ahora el hálito de tu vida. Se eterniza el mundo entre tus hombros, recuerdas la velocidad del pasado, la ligereza de un planeta que te abria celestialmente sus puertas, el paso de la ingravidez a la ataxia, pues actualmente apenas puedes arrastrar los pies para alcanzarte, a ti misma. Los meses se acumulan en un edredón cubierto de sudor, y sabes que la mejoría no esta por llegar. Todo tu mundo a cámara lenta. Atrapada entre las costuras que un día te oyeron gemir, tornas tu cuerpo en otra dirección, ¿quizás deseando que la veleta de tu vida se mueva contigo? Pero hay un peso anclado en los tarsos de tus párpados y este hunde tu cuerpo hasta avernos aun no descubiertos. A menudo, escuchas en tu mente el rezo ligero, sordo, casi visceral, para que alguien te devuelva las ganas de comer. Aquellas nimiedades que elevaban las comisuras de tus labios y se mecían en tus pestañas, ya no levantan ni la mas mínima de tus pasiones. Despiertas bañada en interrogantes sobre cómo o para qué continuar intentándolo si el todo y la nada han dejado de merecer motivación. Nada requiere tu sonrisa. Todo está roto. Tampoco posees tiempo para alimentarte, para desear o si quiera llorar, suplido por el infinito camino del sofá a la cama, de la cama al sofá, lento, grácil, infinito. Llevas meses creyendo que se trata simplemente de un mal día, que se hizo eterno, dejo de girar, y la tuerca, el engranaje, tornará a mejores tiempos; porque mereces el mal, el castigo, pero no la sentencia de dios. Interminable, como un grillete que te ancora al infierno terrenal. La misma triste cancion que disminuye tu ánimo atascada en el repeat, en un atisbo de masoquismo justificado, porque ya nada puede ir a peor, un continuo patológico de desastrosos hechos que simplemente no puede desaparecer. La anhedonia, la culpabilidad, la disergia o la incapacidad. Te preguntas, cómo, siendo el principal motivo del ser humano el sentirse amado, podría sucederte a ti, incapaz de querer tus propios bordes. Quién elegiría caminar contigo cuando demoras horas infinitas para tomar la ruta, y una vez vivida, berrea en ti la eterna cuestión sobre si fue lo correcto. Estoy harta de fingir, hastiada del tiempo, del ser humano, de poseer sólo el recuerdo de una mirada que nunca mas me besará las cuencas. Cansada de sobrevivir.

Hasta que de repente, en un espasmo dinámico, alzas tu cuerpo en busca del mundo exterior. Lo denominan alegría patológica, porque el cambio de piel es injustificado y fugaz; ansias volar, reír, y disfrutas cada nimiedad como si el mundo entero diese vueltas a su alrededor, y el entorno, que antes se preocupó desmesuradamente por tus llantos secos, ríe ahora contigo.
Eres una montaña rusa de explosivos, lo que nada entre tus vértices se adapta a la transformación alterna de tu alma, la metamorfosis de Ovidio hecha carne. Te ves repleta de todo; alguien que te agarre las nalgas y te susurre, dinero suficiente y la inteligencia precisa como para no saltar al precipicio, que antes se imaginaba inefablemente oscuro. Mirarte al espejo y sonreír. La plenitud, la satisfacción y el climax. Llorar con el beso de una madre a su más preciado apéndice. Es una nube. Es un día soleado todos los días. Y por las noches fantasear con el cronómetro a cero. Besar sin miedo. Besar con ganas. Enamorarte de una, de dos, de tres almas, e idealizarlas hasta vomitar. Viajar es nutrientre, con sus inmensos parajes, las nuevas caras, las conversaciones absurdas en la carretera, preguntas inmortales que nunca te atreviste a realizar, ver el Sol nacer en cada una de sus perspectivas, el mar de lejos, o desde sus adentros. Llora por reír. Y piensas: "Ojalá nunca se acabe este abril".

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