Nunca la he visto, y la encuentro cada noche en la aflicción. Ella es mi insomnio, es mi quebradero de cabeza. Pienso cada día en su mirada putrefacta, moribunda, viperina.
Estoy enferma. Bajo una luna acusadora, lo he gritado, y ha dejado de sonar la melodía natural, el crujir de la arboleda, el río fluir, y ella aulló. He visto el amargo vaho salir de su boca, clamar mi nombre. Domina mis instintos, aun la advierto reír cuando me hace llover por dentro, y siento que me araña en el estómago con sus garras negras, mientras absorbe de mi queratina la rigidez.
Estoy enferma. Conozco que ella es la sangre que late en mis heridas. ¿Quién decide? ¿Quién opina? ¿Simplemente decidió cobijarse en mi figura? La veo en el olor ácido de la letrina, brilla en mis últimos pecados, cuánto le gusta verme rugir. Y es en la vehemente oscuridad donde trato de vencerla, horas antes de darme por vencida. A las 22:23.
Estoy enferma. La opinión de la estadística es esperanzadora, mejor que una pistola en la sien. No reclamo condolencias, gracias, pero mi enfermedad soy yo... Soy yo, inclemente, no pudiendo dormir, escarbandome las entrañas, regurgitando plasma cálido, robándole sonido a mi latir. ¿Tan poco me querías, Alicia?
Valiente, hija de puta, sé cuando decidiste venir. Dibujé una puta cruz en el puto calendario. En la depresión más puta. En el llanto más sórdido. ¿Me oiste? ¿¡Me oyes ahora?! Oyeme, porque si yo me voy, maldita, si yo me voy; te vas conmigo.
¿Y no es acaso su existir una quimera? Todo lo que no tiene es sencillo de alcanzar, su solución se basa en tapiar los ojos y tolerar que todo se desmorone eternamente entre lo real y lo que no, la ficción de un deseo...
Sunday, October 18
Saturday, October 17
El baile.
Con una úlcera en el estómago
y whisky en la tercera copa.
Las luces se atenuan,
bailamos my sharona,
me mira y se diluye
el rojo de sus córneas.
La humareda de sus verdes,
presta a una memoria rota,
unos labios de desierto
emanan cerca y no me tocan.
Aun nos sueño desnudos;
sólo y puesto con sus botas.
Desenfunda la guitarra,
comenta verme entre las notas,
juré encontrarla a ella
rebuscando entre sus cosas.
Sudando el como me mire;
sólo busco que me cosan.
Bajo su cartón mojado,
gota a gota,
nos pilló la aurora.
Cuántos litros hacen falta
para borrarse la memoria.
Retornar mirarnos las pupilas
y mofarnos de la historia.
Ponzoñoso vínculo,
mejor final de gloria.
y whisky en la tercera copa.
Las luces se atenuan,
bailamos my sharona,
me mira y se diluye
el rojo de sus córneas.
La humareda de sus verdes,
presta a una memoria rota,unos labios de desierto
emanan cerca y no me tocan.
Aun nos sueño desnudos;
sólo y puesto con sus botas.
Desenfunda la guitarra,
comenta verme entre las notas,
juré encontrarla a ella
rebuscando entre sus cosas.
Sudando el como me mire;
sólo busco que me cosan.
Bajo su cartón mojado,
gota a gota,
nos pilló la aurora.
Cuántos litros hacen falta
para borrarse la memoria.
Retornar mirarnos las pupilas
y mofarnos de la historia.
Ponzoñoso vínculo,
mejor final de gloria.
Friday, October 16
Yo.
Ser consciente, básicamente, dejar que la gente invente. Que tiente; contra mi suerte, ¿salir del pozo?, yo ya lo intenté. Y estoy aquí, latente, con menos dientes, pero drenando veneno de serpiente. Rezumando mi comentario incongruente, toma tus lentes, pues no lo vas a ver. Lo saco del horno que es mi mente, aun esta caliente y lo dejo florecer. Muchos no me creyeron cuando dije que era mía la patente, pues yo lo inventé; el limpio ambiente, el sol radiante, la voz demente, alcohol de beber.
No presumí por diferente, atraje creyentes, le di la vuelta al marcador. Soné consciente al alzar la voz, y cuando subí a la parra, luminiscente, descubrí mi religión.
Jesús hubiera clamado "indecente", nunca me mencionó en sus parábolas, mi número de seguidores también era creciente y, sin embargo, calló.
Anticonveniente, a contracorriente, le fui contribuyente ¿así me lo pagó?
Ya lo dijo mi madre, nunca un adolescente tan desobediente, y tampoco nunca imaginó, que sería diligente, una esperanza emergente, una oda al fervor.
Creanme cuando hablo de un halo envolvente, una creencia que nos miente, nos vuelve impacientes por ver el color; un blanco fondo en negro, un loco aliciente, que hasta que el hombre escarmiente será incesante labor.
Primero fue activamente y luego a peor. No anotaron gradiente, porque no me moví. Fui agente de la muerte, mas de algún río afluente, y aunque alenté nadie paró mi dolor. Convirtió un beso en la frente, unas manos calientes en un astringente y allí perdí el corazón.
Para cuando me encuentre, que dios sea consecuente, ya no habrá sol. Y en la pendiente, de tu sonrisa elocuente, en el accidente, de tu mirada absorbente... Allí estaré YO.
No presumí por diferente, atraje creyentes, le di la vuelta al marcador. Soné consciente al alzar la voz, y cuando subí a la parra, luminiscente, descubrí mi religión.
Jesús hubiera clamado "indecente", nunca me mencionó en sus parábolas, mi número de seguidores también era creciente y, sin embargo, calló.
Anticonveniente, a contracorriente, le fui contribuyente ¿así me lo pagó?
Ya lo dijo mi madre, nunca un adolescente tan desobediente, y tampoco nunca imaginó, que sería diligente, una esperanza emergente, una oda al fervor.
Creanme cuando hablo de un halo envolvente, una creencia que nos miente, nos vuelve impacientes por ver el color; un blanco fondo en negro, un loco aliciente, que hasta que el hombre escarmiente será incesante labor.
Primero fue activamente y luego a peor. No anotaron gradiente, porque no me moví. Fui agente de la muerte, mas de algún río afluente, y aunque alenté nadie paró mi dolor. Convirtió un beso en la frente, unas manos calientes en un astringente y allí perdí el corazón.
Para cuando me encuentre, que dios sea consecuente, ya no habrá sol. Y en la pendiente, de tu sonrisa elocuente, en el accidente, de tu mirada absorbente... Allí estaré YO.
Sunday, October 11
Friday, October 9
Tu cuerpo es continente.
Todo sería más fácil si hubiera nacido en tu ciudad maldita. Llena de verdes praderas, de cosas infinitas. Los domingos a la iglesia, mirando a la mezquita, levantar los párpados a horas intempestivas, acariciarnos en los cines partes no descritas. Sin ricos ni pobres, sólo nuestros nombres. Regalarme sentimientos que te sobren y comprarte de vuelta cosas, sin dinero, con el sueldo de vivir donde te escondes.
Sudar bajo un sol que es tu noche, besarnos en los coches de una ciudad sin coches. Ponerle color a esos ojos grises, dejar que me pises, me eleves o me desquicies.
Habríamos bailado en funerales engalanados en rojo, todos los lunes mirarnos a los ojos, pensando que podríamos con todo. Ayudarte a despertar si dejas de latir, respirarnos como oxígeno, ser en tu biblia nuestro origen y fin.
Ser Irak en guerra los jueves, creer que es bonito, no el hecho, si no verte disfrutar que llueve. Llorarte en las ventanas si hace sol, ser el hielo que compense tu calor. Comprar pasteles en la panadería, bajo las farolas hacer el amor.
Las rosas de tu cuerpo olerían a notas musicales, perderías los cabales visitando mis ciudades, en todas sus calles tu nombre en una dirección. Mi corazón.
Y sin embargo, no.
Thursday, October 8
Mi madre dejó de escribir,
poemas,
el día en el que yo nací.
Fue una tarde gris,
preludio,
de lo que se veía venir.
Adiós. Pluma. De marfil.
Levantó Dios castigo más duro
en donde
nadie pudo decir más.
Yo soy río, montaña, muro;
soy viento y huracán.
Soy calvario de astutos,
alquitrán en la mar.
La noche haciéndose ciudad,
gorgoteando luz,
volviéndose cristal.
Convirtiéndome en alud
que acabó con su paz...
Pequeña mota que será polvo,
gran calamidad,
hija del gran redondo;
de mi padre me dejo besar.
Desgranando las horas de sequía,
lo llamarían soledad.
Soy yo piedra en esta piedra,
roca de sal,
ácida cuando se esconde detrás.
Soy mujer luz.
Soy la frontera del topacio.
Mirada al sur,
escondida piel de luna.
Consumí todas las horas,
ya no queda ninguna.
Se deslizaron férreas hojas,
las que me componían,
y en el páramo de costras,
que ahora era mi ser,
como un vegetal, caduco,
detuve el creer.
No me riegue. No hay sed.
poemas,
el día en el que yo nací.
Fue una tarde gris,
preludio,
de lo que se veía venir.
Adiós. Pluma. De marfil.
Levantó Dios castigo más duro
en donde
nadie pudo decir más.
Yo soy río, montaña, muro;
soy viento y huracán.
Soy calvario de astutos,
alquitrán en la mar.
La noche haciéndose ciudad,
gorgoteando luz,
volviéndose cristal.
Convirtiéndome en alud
que acabó con su paz...
Pequeña mota que será polvo,
gran calamidad,
hija del gran redondo;
de mi padre me dejo besar.
Desgranando las horas de sequía,
lo llamarían soledad.
Soy yo piedra en esta piedra,
roca de sal,
ácida cuando se esconde detrás.
Soy mujer luz.
Soy la frontera del topacio.
Mirada al sur,
escondida piel de luna.
Consumí todas las horas,
ya no queda ninguna.
Se deslizaron férreas hojas,
las que me componían,
y en el páramo de costras,
que ahora era mi ser,
como un vegetal, caduco,
detuve el creer.
No me riegue. No hay sed.
Sunday, September 6
60
La enfermedad es un hecho. Tratan de mitigar el dolor, que es parte del eterno ciclo de conmoción humana, como si ella no supiera quién domina en un cuerpo cansado de esperar. Es una obra ya escrita, y ella analiza el guión. Así que, cada noche le rezo, a la dolencia, en un agradecimiento inaudito. Gracias a la enfermedad por hacerme nacer, sacarme, como se rompería una bolsa uterina, de la estúpida ignorancia que solo provoca la autoconsumición. El desconocimiento sólo es el primer estadio de la no recuperación. Nunca jactándome de no comprender nada de lo que a mí alrededor toma forma. ¿Cómo explicarle a un mundo que no acepta que la enfermedad es un hecho, que te mueres?
Un día despiertas; y decides caminar despacio, pensar a prisa y callar. Disfrutar, como está establecido por los roles de una sociedad antinatura, de los pequeños momentos, de las efervescentes sonrisas, los besos espontáneos tumbados en una cama después de charlar sobre la política y películas, o ambas mezcladas.Todo con café. Te resulta más fácil llorar, cuando nunca has sido capaz de hacerlo, porque la enfermedad está contigo y te insta a ello. El “todo irá bien” se trasforma en la única afirmación posible, está pegado al cabecero de tu cama. La lucha es para valientes, dicen. La ingrávida lucha ¿contra qué? Y tras esto, llegan los silencios, sin tensiones, sin cicatrices, negros, porque has decidido dedicar tu vida a estudiar el hecho que supone la enfermedad. Qué bien que existo para detallarme. Sin embargo, he visto ojos tomarse la afección como una opción, un puente, la oportunidad de una nueva etapa. También me he imaginado estrellas dilatarse en el fin de su hidrógeno, combustionar. Y a mi, muriéndome, porque la enfermedad, sólo es un hecho.
Un día despiertas; y decides caminar despacio, pensar a prisa y callar. Disfrutar, como está establecido por los roles de una sociedad antinatura, de los pequeños momentos, de las efervescentes sonrisas, los besos espontáneos tumbados en una cama después de charlar sobre la política y películas, o ambas mezcladas.Todo con café. Te resulta más fácil llorar, cuando nunca has sido capaz de hacerlo, porque la enfermedad está contigo y te insta a ello. El “todo irá bien” se trasforma en la única afirmación posible, está pegado al cabecero de tu cama. La lucha es para valientes, dicen. La ingrávida lucha ¿contra qué? Y tras esto, llegan los silencios, sin tensiones, sin cicatrices, negros, porque has decidido dedicar tu vida a estudiar el hecho que supone la enfermedad. Qué bien que existo para detallarme. Sin embargo, he visto ojos tomarse la afección como una opción, un puente, la oportunidad de una nueva etapa. También me he imaginado estrellas dilatarse en el fin de su hidrógeno, combustionar. Y a mi, muriéndome, porque la enfermedad, sólo es un hecho.
Friday, September 4
Alicia ganó.
Recuperé horas de vida rellenando las llagas supurantes con otros nombres, diferentes voces, nuevos olores. Y acabé amaneciendo en esta cama, mirando la ventana, viendo al viento vencer al verano. La continua brisa que todos tanto ansían, de un aire al que califican de nuevo, cuando es el mismo de ayer, que me sacude las pestañas una a una. Decido no preocuparme de quien esté a mi lado, mientras esté.
Hay algo que me hace sonreír, pero no me deslizo entre las sábanas en su busca. Entre unos valientes giros y otros, si no me agrada aquello que observo me levanto y busco la calma en esas hojas que desprendió la lucha eterna. Fuera de este desconocido colchón hay una esperanza que me prende llamas, tanto que siempre hay un hombre detrás preguntando si llevo fuego. Ya no sé si es el mismo. Las horas.
Peores lunas que esta han iluminado ojos más tristes a mi lado, pienso en la existencia y todos esos hechos tan transcendentales. Si alguien me toca la espalda suelto un gruñido suave, entre animales, camuflo esta cordura reservada para noches más vacías. ¿Y lo último que oigo? Cuando quieras llámame.
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