La enfermedad es un hecho. Tratan de mitigar el dolor, que es parte del eterno ciclo de conmoción humana, como si ella no supiera quién domina en un cuerpo cansado de esperar. Es una obra ya escrita, y ella analiza el guión. Así que, cada noche le rezo, a la dolencia, en un agradecimiento inaudito. Gracias a la enfermedad por hacerme nacer, sacarme, como se rompería una bolsa uterina, de la estúpida ignorancia que solo provoca la autoconsumición. El desconocimiento sólo es el primer estadio de la no recuperación. Nunca jactándome de no comprender nada de lo que a mí alrededor toma forma. ¿Cómo explicarle a un mundo que no acepta que la enfermedad es un hecho, que te mueres?
Un día despiertas; y decides caminar despacio, pensar a prisa y callar. Disfrutar, como está establecido por los roles de una sociedad antinatura, de los pequeños momentos, de las efervescentes sonrisas, los besos espontáneos tumbados en una cama después de charlar sobre la política y películas, o ambas mezcladas.Todo con café. Te resulta más fácil llorar, cuando nunca has sido capaz de hacerlo, porque la enfermedad está contigo y te insta a ello. El “todo irá bien” se trasforma en la única afirmación posible, está pegado al cabecero de tu cama. La lucha es para valientes, dicen. La ingrávida lucha ¿contra qué? Y tras esto, llegan los silencios, sin tensiones, sin cicatrices, negros, porque has decidido dedicar tu vida a estudiar el hecho que supone la enfermedad. Qué bien que existo para detallarme. Sin embargo, he visto ojos tomarse la afección como una opción, un puente, la oportunidad de una nueva etapa. También me he imaginado estrellas dilatarse en el fin de su hidrógeno, combustionar. Y a mi, muriéndome, porque la enfermedad, sólo es un hecho.
¿Y no es acaso su existir una quimera? Todo lo que no tiene es sencillo de alcanzar, su solución se basa en tapiar los ojos y tolerar que todo se desmorone eternamente entre lo real y lo que no, la ficción de un deseo...
Sunday, September 6
Friday, September 4
Alicia ganó.
Recuperé horas de vida rellenando las llagas supurantes con otros nombres, diferentes voces, nuevos olores. Y acabé amaneciendo en esta cama, mirando la ventana, viendo al viento vencer al verano. La continua brisa que todos tanto ansían, de un aire al que califican de nuevo, cuando es el mismo de ayer, que me sacude las pestañas una a una. Decido no preocuparme de quien esté a mi lado, mientras esté.
Hay algo que me hace sonreír, pero no me deslizo entre las sábanas en su busca. Entre unos valientes giros y otros, si no me agrada aquello que observo me levanto y busco la calma en esas hojas que desprendió la lucha eterna. Fuera de este desconocido colchón hay una esperanza que me prende llamas, tanto que siempre hay un hombre detrás preguntando si llevo fuego. Ya no sé si es el mismo. Las horas.
Peores lunas que esta han iluminado ojos más tristes a mi lado, pienso en la existencia y todos esos hechos tan transcendentales. Si alguien me toca la espalda suelto un gruñido suave, entre animales, camuflo esta cordura reservada para noches más vacías. ¿Y lo último que oigo? Cuando quieras llámame.
Monday, August 31
No dijo te quiero, era más complejo.
Estoy llorando bajo estas rosas,
estás volando y no me importa.
Es el hedor de la derrota,
¿será porque están muertas?
Nunca llame para decirte:
“Ven y recoge tus cosas”
porque quemé hasta las colchas...
Una fragancia putrefacta,
sueño con tus alas rotas
y poder cambiar las tornas,
abrirnos los deseos;
compartir las drogas,
las malas rachas.
Mis estrofas.
Engancharnos en un baile,
algo que nadie entienda,
hacer que todo tiemble
como cuando me querías
o eso decías.
Ya no busco tonterías,
sólo que con frecuencia imaginando
que en uno de nuestros golpes,
de las recaídas,
las noches mas torpes,
te abrías la cabeza.
Te daba una de esas amnesias,
olvidabas que existía
y no sabrías ni pronunciar mi nombre.
Imagina cuántas tristes Alicias habría
llamando a tu puerta,
si supieran que detrás estaba el hombre
que rompió esquemas y mis días,
todas las monotonías
y sus putas armonias.
Saldría una película de mierda,
que ni el gran Bergman,
de nuestra historia.
Al menos mi corazón está que rompe,
ahora que, por si te interesa,
lo lleno de escoria.
estás volando y no me importa.
Es el hedor de la derrota,
¿será porque están muertas?
Nunca llame para decirte:
“Ven y recoge tus cosas”
porque quemé hasta las colchas...
Una fragancia putrefacta,
sueño con tus alas rotas
y poder cambiar las tornas,
abrirnos los deseos;
compartir las drogas,
las malas rachas.
Mis estrofas.
Engancharnos en un baile,
algo que nadie entienda,
hacer que todo tiemble
como cuando me querías
o eso decías.
Ya no busco tonterías,
sólo que con frecuencia imaginando
que en uno de nuestros golpes,
de las recaídas,
las noches mas torpes,
te abrías la cabeza.
Te daba una de esas amnesias,
olvidabas que existíay no sabrías ni pronunciar mi nombre.
Imagina cuántas tristes Alicias habría
llamando a tu puerta,
si supieran que detrás estaba el hombre
que rompió esquemas y mis días,
todas las monotonías
y sus putas armonias.
Saldría una película de mierda,
que ni el gran Bergman,
de nuestra historia.
Al menos mi corazón está que rompe,
ahora que, por si te interesa,
lo lleno de escoria.
Thursday, August 20
Winona forever

When I met Johnny, I was pure virgin. He changed that. He was my first everything. My first real kiss. My first real boyfriend. My first fiancé. The first guy I had sex with. So he’ll always be in my heart. Forever. Kind of funny that word.
I’d die for her. I love her so much. I don’t know what I would do without her. She’s going through a lot right now. I wish I could just kiss away the pain, make it go away, stop it, kill it! If she, you know, (gets teary eyed) I don’t know what I would do. I’d kill myself. I love that girl. I love her. I love her almost more than I love myself...
AUNQUE LLEVE UN SIEMPRE TATUADO CON TODO EL ORGULLO DEL MUNDO.
Saturday, August 15
Una inocente Alicia escribió en algún mes de 2010:
Tristes o alegres,
lo demás que más dará.
De las sensaciones vividas,
del venir de aquí para allá.
Por cada paso recapacitado,
aquel naufragio de mi mar,
una parte de mi llora;
a la otra le da igual.
Emotivamente hablando,
mi agonía transcurre despacio,
viandante es la alegría,
paso adagio,
siento miedo al plagio
y al contagio de mi propia fé.
El paso al espacio contrario de mi ser.
Soy consciente de la muerte,
mas aun no se qué hacer,
cuando el alba ya no llegue
y se acerque mi perecer...
Y lo tituló La tristeza de un día alegre. Imagínense ahora.
Tristes o alegres,
lo demás que más dará.
De las sensaciones vividas,
del venir de aquí para allá.
Por cada paso recapacitado,
aquel naufragio de mi mar,
una parte de mi llora;
a la otra le da igual.
Emotivamente hablando,
mi agonía transcurre despacio,
viandante es la alegría,
paso adagio,
siento miedo al plagio
y al contagio de mi propia fé.
El paso al espacio contrario de mi ser.
Soy consciente de la muerte,
mas aun no se qué hacer,
cuando el alba ya no llegue
y se acerque mi perecer...
Y lo tituló La tristeza de un día alegre. Imagínense ahora.
Sunday, August 2
Las ganas de gritar. Me ha devuelto las ganas de gritar. Me soñaba a mi misma y renacía, mientras escuchaba cómo aquellas manos del color del marfil se desenvolvían solas... Su música no era sólo la guitarra, eran sus ojos de miel, era su voz partida. La melodía se fundía con el olor a hierro, a la madera de su piel. Y ya quedaba lejos el sonido del río que corre o las aves que nos buscaban desenfrenadamente. Bajo el imponente ocaso, todo parecía la fragua en la que la naturaleza nos forjaba minuiciosamente, nos abrazaba con rayos de sol, y entre nosotros el arma más bella que he conocido. Las rocas de aquel lugar, pararon el ser granito, y sustentaron nuestro pilar. Cómo agradecerte que me devuelvas las ganas de gritar, aunque no pueda, y la afonía vital me vomite una sonrisa. El melómeno mas pleno nunca conocido me devolvió a la vida.
Gracias a tu magia, porque ayer me besó los labios.
Ayer desperté.
Gracias a tu magia, porque ayer me besó los labios.
Ayer desperté.
Saturday, August 1
Dead.
Tuesday, July 28
Diario de un corazón roto.
Hay frases que se quedan grabadas para siempre en la memoria:
- ¿Qué se siente al saber que no era más que un hijo de puta que sólo intentaba vacilarte? Nunca he sentido nada.
Lo de siempre, ya lo saben, el amor, esas duras experiencias que te marcan y se explican como miedo al compromiso, dolor interminable, traumas que pereceran con el tiempo... Sin embargo, ya se conoce todo eso, que me prometería a mi misma no volver a querer a nadie, tratar a los hombres como si fueran lo último en la tierra con lo que pasaría mas de un día.
Realmente, comprendo la reticencia que se puede experimentar a mi lado en cuanto a todo esto.
Hace poco caminaba por la playa con el resto de pelagatos que parece supuramos de la tierra en periodo vacacional. Seguía a un hombre de bañador rojo, le perseguí durante dos kilómetros mientras intentaba dilucidar algo de mi maraña de pensamientos. Ultimamente siento ganas de llorar con bastante frecuencia, y aunque me puede llevar horas conseguirlo, aquel día derramé una lágrima. El caso es, que observé una curiosa pareja agarrada de la mano; la chica era humildemente fea, con ojos increíblemente separados y una nariz protuberante, y el hombre, de torso dorado y atléticas piernas, parecía esculpido por el mismo dios. Pensé entonces, que ante mi mediocre belleza podría conseguir gustarle a cualquiera. ¿No suena egoísta, superficial, frívolo...? Si. Segundos después de emitir ese pensamiento, mi estúpido cerebro envió mas información, la lágrima ya se deshacía por entre la comisura de mis labios y supe que nunca nadie querría sentirse atraído por alguien como yo. Aquella instancia sobre como lo físico importaba lo más mínimo se hacia real al darme cuenta de que nadie podría adaptarse a mi desalmada conciencia y que si lo hacía, seria demasiado tarde, y ya no tendríamos absolutamente nada que contarnos. Si necesito encontrar a alguien tan hecho pedazos como yo, prefiero abstenerme de la compañía humana... No quiero alguien como yo. Quiero dolor justificado, intrépidas discusiones con final feliz, abrazos solo y cuando sea necesario, la complementariedad de un cuerpo sin alma, que se entrelace con el mío.
El autodiagnóstico era correcto, ojalá no lo fuese. Me límite a observarme como si fuera mi propio sujeto de pruebas. El problema de la omisión de información, que ha tenido lugar en todas las épocas y lugares, colisiona contigo cuando experimentas aquello de lo que no se ha dicho lo suficiente.
Lo que no nos cuentan acerca de un corazón roto, es que no sucede de un solo impacto, un golpe seco que lo estalle. Si no al contrario, mi desgraciado corazón tardó tres días en deshacerse, esta última vez. No sentí nada. No sentí el desgarrador y tremebundo eco de un cristal rompiéndose, de una bomba estallando, ni nada similar. Simplemente supe que estaba roto.
No quería centrarme en el discurso en relatar minuciosamente los acontecimientos, puedo, sin embargo citar, que hable con él, lloré con él y una parte de mi murió con él. El día que continuaba a todo esto, hice mil y un esfuerzos por levantarme de la cama, hecha un rebujón entre mis sábanas, como si realmente no quisiera hacerlo y algo me llamase sin tregua desde el fondo de la tierra... Un fracaso. Advertí también la falta de ganas de comer, algo bastante inusual en mi, y cuando al fin conseguí incorporarme, sólo pude retomar el camino hacia el sofá.
Rozando el atardecer, mi orgullo me gritaba desde dentro cual instructor militar, obligándome a salir del agujero y contemplar el sol. Siempre es agradable poseer amigos que te instan a vivir.
Traté sin mucho éxito de encasillarme entre la tabla de Kubler Ross. Los primeros días experimenté la mas horrible negación, pero indudablemente se trata de un modelo no correcto al completo y lleno de variantes personales. Esta última se lanzó conjunto la ira, otra de las espléndidas etapas, contra el señor protagonista del teatro, que es mi vida. No es que me pasase el día mascullando 'que eso no me estaba pasando a mi' o maldiciendo la existencia de todos mis sentimientos, pero seguro que no era posible el distinguir un límite entre ambas.
Incapaz de dormir. En una estimación aproximada, tardaba unas cinco horas en conciliar un mínimum de sueño. El insípido resto del tiempo meditaba, sobre mi vida, la suya y lo que ya nunca sería nuestro. Llegado un determinado y delirante momento se unían a mis pensamientos la realización de mi vida, la falta de interés, una ausencia de sentido que nunca le había encontrado a esto de vivir; y este era, pues, el punto de no retorno que me elevaba a la desesperacion, sentía las ganas de la conversacion humana, la contraposicion de hechos, con otro cuerpo, que en anteriores casos llevaba el nombre de mi locura.
La negociación llevaba ligado ese nombre. Siempre me he jactado de un orgullo desorbitante y ahora ¿dónde estaba? Yo, en la metamorfosis de una serpiente, reptaba y me arrastraba entre unos pies que a mi parecer, me hubieran pisado de haberlo deseado.
Mi duelo es auténticamente mío, pues yo soy mi propio infierno. Y de esta manera no necesitaba, ni quería, detallarle a nadie mis conclusiones vitales. Actualmente, se baten en duelo la popular aceptación y la depresión temida; y siendo honestos, no conozco el desenlace. Seria horripilante saberlo. Me baño en sutilezas todos los días, y las fútiles ganas de seguir soñando me sobrepasan los cóndilos de los huesos. Si me preguntan qué tal, ávidamente responderé lo increíblemente bien que me dispongo, o que al menos lo haría, si mi vida no fuese una obra, como ya he dicho, de algo macabro que nos mueve.
De todos modos, nunca lo he hecho, y aun así, he tenido el deslumbrante valor de responder a preguntas como la del comienzo un "alguien lo hará". Sin embargo, lo que no sé es si merecerá la pena.
- ¿Qué se siente al saber que no era más que un hijo de puta que sólo intentaba vacilarte? Nunca he sentido nada.
Lo de siempre, ya lo saben, el amor, esas duras experiencias que te marcan y se explican como miedo al compromiso, dolor interminable, traumas que pereceran con el tiempo... Sin embargo, ya se conoce todo eso, que me prometería a mi misma no volver a querer a nadie, tratar a los hombres como si fueran lo último en la tierra con lo que pasaría mas de un día.
Realmente, comprendo la reticencia que se puede experimentar a mi lado en cuanto a todo esto.
Hace poco caminaba por la playa con el resto de pelagatos que parece supuramos de la tierra en periodo vacacional. Seguía a un hombre de bañador rojo, le perseguí durante dos kilómetros mientras intentaba dilucidar algo de mi maraña de pensamientos. Ultimamente siento ganas de llorar con bastante frecuencia, y aunque me puede llevar horas conseguirlo, aquel día derramé una lágrima. El caso es, que observé una curiosa pareja agarrada de la mano; la chica era humildemente fea, con ojos increíblemente separados y una nariz protuberante, y el hombre, de torso dorado y atléticas piernas, parecía esculpido por el mismo dios. Pensé entonces, que ante mi mediocre belleza podría conseguir gustarle a cualquiera. ¿No suena egoísta, superficial, frívolo...? Si. Segundos después de emitir ese pensamiento, mi estúpido cerebro envió mas información, la lágrima ya se deshacía por entre la comisura de mis labios y supe que nunca nadie querría sentirse atraído por alguien como yo. Aquella instancia sobre como lo físico importaba lo más mínimo se hacia real al darme cuenta de que nadie podría adaptarse a mi desalmada conciencia y que si lo hacía, seria demasiado tarde, y ya no tendríamos absolutamente nada que contarnos. Si necesito encontrar a alguien tan hecho pedazos como yo, prefiero abstenerme de la compañía humana... No quiero alguien como yo. Quiero dolor justificado, intrépidas discusiones con final feliz, abrazos solo y cuando sea necesario, la complementariedad de un cuerpo sin alma, que se entrelace con el mío.
El autodiagnóstico era correcto, ojalá no lo fuese. Me límite a observarme como si fuera mi propio sujeto de pruebas. El problema de la omisión de información, que ha tenido lugar en todas las épocas y lugares, colisiona contigo cuando experimentas aquello de lo que no se ha dicho lo suficiente.
Lo que no nos cuentan acerca de un corazón roto, es que no sucede de un solo impacto, un golpe seco que lo estalle. Si no al contrario, mi desgraciado corazón tardó tres días en deshacerse, esta última vez. No sentí nada. No sentí el desgarrador y tremebundo eco de un cristal rompiéndose, de una bomba estallando, ni nada similar. Simplemente supe que estaba roto.
No quería centrarme en el discurso en relatar minuciosamente los acontecimientos, puedo, sin embargo citar, que hable con él, lloré con él y una parte de mi murió con él. El día que continuaba a todo esto, hice mil y un esfuerzos por levantarme de la cama, hecha un rebujón entre mis sábanas, como si realmente no quisiera hacerlo y algo me llamase sin tregua desde el fondo de la tierra... Un fracaso. Advertí también la falta de ganas de comer, algo bastante inusual en mi, y cuando al fin conseguí incorporarme, sólo pude retomar el camino hacia el sofá.
Rozando el atardecer, mi orgullo me gritaba desde dentro cual instructor militar, obligándome a salir del agujero y contemplar el sol. Siempre es agradable poseer amigos que te instan a vivir.
Traté sin mucho éxito de encasillarme entre la tabla de Kubler Ross. Los primeros días experimenté la mas horrible negación, pero indudablemente se trata de un modelo no correcto al completo y lleno de variantes personales. Esta última se lanzó conjunto la ira, otra de las espléndidas etapas, contra el señor protagonista del teatro, que es mi vida. No es que me pasase el día mascullando 'que eso no me estaba pasando a mi' o maldiciendo la existencia de todos mis sentimientos, pero seguro que no era posible el distinguir un límite entre ambas.
Incapaz de dormir. En una estimación aproximada, tardaba unas cinco horas en conciliar un mínimum de sueño. El insípido resto del tiempo meditaba, sobre mi vida, la suya y lo que ya nunca sería nuestro. Llegado un determinado y delirante momento se unían a mis pensamientos la realización de mi vida, la falta de interés, una ausencia de sentido que nunca le había encontrado a esto de vivir; y este era, pues, el punto de no retorno que me elevaba a la desesperacion, sentía las ganas de la conversacion humana, la contraposicion de hechos, con otro cuerpo, que en anteriores casos llevaba el nombre de mi locura.
La negociación llevaba ligado ese nombre. Siempre me he jactado de un orgullo desorbitante y ahora ¿dónde estaba? Yo, en la metamorfosis de una serpiente, reptaba y me arrastraba entre unos pies que a mi parecer, me hubieran pisado de haberlo deseado.
Mi duelo es auténticamente mío, pues yo soy mi propio infierno. Y de esta manera no necesitaba, ni quería, detallarle a nadie mis conclusiones vitales. Actualmente, se baten en duelo la popular aceptación y la depresión temida; y siendo honestos, no conozco el desenlace. Seria horripilante saberlo. Me baño en sutilezas todos los días, y las fútiles ganas de seguir soñando me sobrepasan los cóndilos de los huesos. Si me preguntan qué tal, ávidamente responderé lo increíblemente bien que me dispongo, o que al menos lo haría, si mi vida no fuese una obra, como ya he dicho, de algo macabro que nos mueve.
De todos modos, nunca lo he hecho, y aun así, he tenido el deslumbrante valor de responder a preguntas como la del comienzo un "alguien lo hará". Sin embargo, lo que no sé es si merecerá la pena.
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