¿Y no es acaso su existir una quimera? Todo lo que no tiene es sencillo de alcanzar, su solución se basa en tapiar los ojos y tolerar que todo se desmorone eternamente entre lo real y lo que no, la ficción de un deseo...

Thursday, April 1

La muerte de un amigo.

Noventa noches han pasado. Soñé que despertaba.

Noventa calvarios. Más de una religión en la estacada.

Rezos y plegarias que ningún puto dios ha escuchado. Gritos mientras me duchaba. 

-----------------------así nadie oyese esta avalancha-----------------------

Noventa tiritas manchadas de sangre en el cubo de la basura. Todo intenté para cerrarla.

Sin poder regalarte unas flores, entregarte esta carta. Nada funciona. 

-----------------------resuena y me aplasta-----------------------

Le escribí a Irene unas palabras. Supuse que ya no me odiaba. 

Le dije: “aquí estoy, menos rota que tú, pero hundida y tocada...”.

Te pienso a deshora; noventa horas cada hora que pasa. Gritos con la boca cerrada.



[Perdóname. Ojalá escribirte algo que merezca la pena y no rimar tiempos verbales o palabras que terminan en -ada... Como Prada. Qué ironía, eh.]


Wednesday, January 6

Friday, December 25

Llueve sobre mojado.

Este año de absoluta mierda he descubierto que existe algo, aparte de la música, que no puedo describir con palabras; la angustia mortal. 

Que la resiliencia existe hasta límites que no creía posibles. Que la fortaleza que me atribuyen es una farsa, se llama "seguir adelante". Que se puede llorar más de veinte veces en un día y se puede no llorar de dolor.

A la muerte sólo le deseo la muerte. Se ha llevado a mis seres queridos y kilos que no me sobraban.

Salir de 2020 sin prescripción de benzodiacepinas o tatuajes está siendo un logro. Este año es una losa que me aplasta las vertebras. Y lo peor de todo, el dolor de mi alma no se irá con el próximo.

Ustedes, ¿qué tal?

Foto de cuando sentí que nada podía ir peor. Pero sí.

Wednesday, December 23

 A Pablo.

Un día menos para encontrarme contigo, allá donde estés, en lo que fuese que creyeses.

Te quiero siempre.

Thursday, August 6

Llorando esperooooOOOoo.

A todas las cosas que me hacen llorar les debo la vida. Sobre todo a la música pop y a las películas que basan en el cáncer su trama. Yo creía antes ser original, pero en realidad soy el fruto de unos progenitores bastante protectores que crearon un monstruo de una mente capaz.
Sin la música me hubiera tirado ya por la ventana. Y vivo en un séptimo. Verdaderamente, los individuos que me rodean piensan que es una chanza, una burla, una guasa, pero no. Y como yo muchos otros, no te creas. 
Conozco gente gente que se metió un cañón por las fauces y mucha más que murió con un marcador tipo CEA o Ca-125 por las nubes. Cómo os echo de menos muchos días. No os estimo todos, porque estudio unas once horas y media y, en ocasiones, el mundo se me hace bola y trágicamente ignoro que existen más infortunios lejos de mi lámpara y de la Sidrería El Xugu.

No sé si podré ser oncóloga, o tendré que escoger análisis clínicos (que es un poco chusta), o repetir el examen, pero todos los días me angustia la angustia de pensar que me angustio por un privilegio como es sacarse unas oposiciones. Cuando hay gente que esta muerta. Qué sé yo... Cada vez siento mi mente más enmarañada.

Si has llegado hasta aquí y también tienes una personalidad melancólica, que no triste, tengo una playlist en Spotify que se llama “mix para llorar en mi cuarto” y acepto sugerencias. No he metido excesivas canciones de Pink Floyd o Supertramp porque estoy intentando superar la fase de creerse original.

Y que esto, Alicio, es un recordatorio para que no introduzcas nada letal en tus fauces. Que si mueres con una neoplasia encaramándose a tus vísceras, porque la genética es selectiva y cruel, hayas reído, al menos, un domingo a la semana (aunque orbaye). Hay gente que no puede ya.

Saturday, May 4

Sólo el amor puede doler como esto:

una daga en el pecho, 
una oración fuera de contexto,
la mujer, que ha perdido el derecho,
la imagen de un animal herido; maltrecho.
Un hombre de raciocinio estrecho,
un simple "te quiero" deshonesto,
todo lo vivido mal hecho...
Nuestro último beso.

Anot. 1:  Sólo el amor puede doler como esto,
              pues en todo lo expuesto
              es este el sujeto no expreso.
Anot. 2:  Y es el querer la tortura más dulce,
              la más cuerda locura,
              erotismo explotado en cama de azufre
              que lo anterior todo cura.

Wednesday, January 30

Esta es una canción que intenté crear en Septiembre pero que nunca me gustó, porque fui incapaz de plasmar en palabras aquello que sentía. Se habría llamado "Reo mojado". Y sólo mi cuerpo y lágrimas, envueltos en lluvia, podrían representar esa aflicción. Tampoco encontré la melodía, sólo el ruido sordo de mi peso.

Me siento triste y sola,
en esta ciudad con mar.
Vacía, aletargada,
siempre a punto de llorar.
La independencia me abruma,
ver la gente caminar.

Las voces que no entiendo
y el abrazo que no está.
La roca echando espuma,
un vendaval.

Absurdo es comprender
que al tenderse la noche
cuente las mismas estrellas,
que en mi patria; MI ciudad...

Mi cárcel soy yo,
mis rejas de dolor,
la ventana de recuerdos,
la soledad de colchón,
Y tras estos barrotes kilométricos
descubrir el odio propio;
dónde pensé hallaría amor.

Veo un reflejo vulnerable,
poco autónomo, asustado
y me rompe, en cristales
el espejo de mi ser.
Yo que siempre, siempre, SIEMPRE,
de ser libre me jacté.

Mi cárcel soy yo,
mis rejas de dolor,
la ventana de recuerdos,
la soledad de colchón,
Y tras estos barrotes kilométricos
descubrir el odio propio;
dónde pensé hallaría amor.

Una llamarada,
de realidad mojada.
Los pies calados.
sal marina en los ojos,
llueve fuera, también dentro,
solo quiero huir, salir corriendo
de este puto anticiclón...

Y sin embargo,
aquí sigo, encerrada.
Porque mi cárcel,
soy yo.

Sunday, October 14

Sin respuesta.

¿Saben cuál es el problema?
Que me despierto, sin patriotismo alguno y me lavo las lágrimas con el jabón barato del hipermercado cercano.
Y mi día a día, salvando vidas,
mi vida,
no es más que el apático reflejo de un sueño roto, transformándose en odio social. 
Y cuando vuelvo a mi cama, al cerrar los ojos, al pasar la página, nada ocurre.

Nada pasa.
Pasan las horas, pasan las canas
y no siento nada.
¿Saben cuál es mi problema?
La empatía infinita.
Entonces veo morir un ser anclado a una cama,
o a un gotero exhausto.
Veo desaparecer sus espíritus,
como algo normativo y banal.
Y veo también la mano que le rozaba cuando la fiebre subía, los oídos que una vez besó y ahora reciben el disparo del “su vela se apagó”.
[“Hicimos lo que pudimos” está mal visto por el paternalismo que arrastra consigo.]
Empleo lustros llorándole a un amor que ni tan siquiera fue mío.
Y cuando vuelvo a mi cama, al cerrar los ojos, al pasar la página, todo ocurre.
Todo pasa.
Pasan las horas, las lágrimas
y me duele el ánima.
Imagínense perder al amor de su vida, el dolor henchido en el alma.
El boquete, el roto, el agujero negro,
el aplastante olor a incapacidad, la estela de muerte, los pensamientos suicidas, el no poder seguir hacia delante.
Por alguien que ya no volverá. Jamás.
Y se me parte en dos el pecho,
no por quien ya expiró,
pues dejó de sentir,
con midazolam, o propofol, o morfina,
rebosándole el plasma.
Sino por quien permanece en esta vida sucia,
sin la fracción que le complementaba.
He visto su mirada clavada en mi mirada,
pidiendo, quién sabe,
si perdón o explicaciones...
Y sólo he podido agachar la mía,
salir de la habitación y
volver a mi casa...